La crisis económica que sufrió España en 2008 supuso un duro bache para aquellos ecuatorianos que se habían animado a comprar vivienda en este país. Muchos de ellos vieron reducidos sus ingresos de manera drástica lo que les impidió hacer frente a los costes de la hipoteca, que se acabó traduciendo en desahucios o pérdidas de viviendas.
Como es lógico, la situación a la que se enfrentan miles de ecuatorianos afectados por este problema en España es dramática. Desde 2012, la Embajada de Ecuador en España con el apoyo del gobierno de este país puso a disposición de sus ciudadanos un servicio de acompañamiento y asesoramiento jurídico para aquellos que lo han perdido todo: empleo y vivienda como consecuencia del impago de su hipoteca.
La Ministra de Movilidad Humana, María Landázuri, ha confirmado que ya son 36.000 los ecuatorianos que han recibido apoyo por estas asesorías jurídicas y que en lo que llevamos de 2015 se han atendido a 10.000 compatriotas, según datos de la Embajada.
La etimología de la palabra artesanía, deriva de las palabras latinas «artis-manus» que significa: arte con las manos.
La propia palabra ya es bonita, pero lo más bonito de la artesanía es que habitualmente es el reflejo de una cultura, de una sociedad, de un país, de un pueblo, pudiendo llegar a convertirse en una atracción turística ya que es una de las mejores maneras de regresar con un recuerdo del país o la ciudad que hemos visitado
¿Quién no ha oído hablar de los clásicos sarapes mexicanos, de las alfombras de Marruecos o de la porcelana china?
Pero nosotros en este post nos vamos a centrar en la artesanía ecuatoriana, ya que merece como cualquier artesanía un apartado propio, y probablemente os descubramos un mundo nuevo.
En Ecuador hay pueblos que son famosos por ubicarse algunos de los mercados indígenas más conocidos en todo el mundo. En la provincia de Bambura hay un pueblito, llamado Otovalo, donde la gente del lugar hace ponchos, chales, bufandas, cobijas, tapetes, bolsos, y diversas prendas de vestir con o sin bordados. Para todos estos trabajos, los artesanos usan primordialmente algodón y orlón.
Más al sur en, en Manabí, encontramos el histórico cantón de Montecristi, lugar de nacimiento de los genuinos “Sombreros de Panamá” o “Sombreros de Paja Toquilla”, unos de los preferidos por los turistas